Perdón XXV Aniversario Bendición

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Si Dios quiere, el próximo sábado 23 de febrero,  iniciamos el Solemne Quinario en Honor de Nuestro Padre Jesús del Perdón, un Quinario especial que culmina celebrando en la misa de regla, el XXV Aniversario de la Bendición de nuestra Venerada Imagen.

“Perdón”, es la palabra que engloba a estos días de cultos, que siguiendo  la trayectoria evangelizadora de la hermandad, son unos cultos  que nos evocan única y exclusivamente a la palabra “Perdón”.

“No juzguéis, y no seréis juzgados; no condenéis, y no seréis condenados; perdonad, y seréis perdonados”. (Lucas, 6:37)

Quien guarda rencor y no perdona, está condenado a no disfrutar de una vida en armonía y paz. Cuando guardamos odio en nuestros corazones contra nuestro prójimo, nos hacemos daño a nosotros mismos.

El perdón genera cambios en nuestra vida, quien perdona se libera, quien perdona trae paz a su vida, el perdón no se hace de palabras, sino de hechos: muchos dicen “he perdonado”, pero no es cierto, en su corazón perdura el resentimiento, es necesario devolver el daño con una sonrisa, perdonar de corazón, con amor cristiano.

Con el perdón damos testimonio de nuestra fe, y así otros se verán motivados a imitarnos.

Cada vez que rezamos la oración del Padre Nuestro decimos, “Perdónanos nuestras ofensas como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden”.

El Señor nos lo dejó claro en Mateo, 18:21,22

“Pedro se acercó a Jesús y le preguntó: Señor, cuantas veces tengo que perdonar a mi hermano que peca contra mí? ¿Hasta siete veces?

No te digo que hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete, le contestó Jesús”.

En este altar de cultos, en esta ocasión, no hay símbolos que hagan alusión a nada en concreto. Se ha realizado una combinación de colores: dorado en las jarras, que representa el perdón de los pecados, salvación y purificación del alma y el color plata de la candelería que representa la penitencia que debemos realizar hasta llegar al perdón. No existe otro camino por el cual nuestros pecados pueden ser perdonados, sino por el sacramento de la confesión. Es un regalo de Dios que nos libera de la carga, manifiesta un sinfín de misericordia y amor del mismo Dios hacia los hombres.

Perdón es lo que gritamos en estos días de celebración. Nuestra Imagen así lo expresa, es abofeteado y pone la otra mejilla. No muestra ira ni rencor, su mirada lo dice todo: Perdón.

Elena Jiménez Farell

Vocal de Liturgia

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