Nos hemos revestido de Cristo

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Estimado Hermano en Cristo:

Dentro de unos días vamos a celebrar el besapíes y Quinario a Nuestro Padre Jesús del Perdón, que culminará con la Fiesta de Regla, momento en el que se realizará la imposición de la medalla de la Hermandad a los nuevos hermanos que así lo deseen. Este año nuestro Sagrado Titular va a estrenar una túnica de terciopelo, confeccionada por nuestra Dama Camarera, María José Trillo López. Para esta ocasión la vocalía de cultos ha elegido el color blanco. No ha sido una elección al azar, sino basada en los colores litúrgicos,  ya que en esta Hermandad siempre se han tenido muy presentes y se ha intentado ser fiel al significado de los mismos.

El color blanco  representa a Dios, también es el color de la felicidad, de la luz y de la vida. El blanco simboliza la sencillez, la inocencia, la fe, la dignidad, la alegría y por supuesto es signo inequívoco de la pureza. Por todo esto, parece lógico que desde los primeros siglos del cristianismo los catecúmenos acudieran al bautizo vestidos con túnicas blancas.

También durante la época del Imperio Romano, sólo los miembros del Senado se vestían con túnicas blancas porque de  esta manera manifestaban públicamente su dignidad, la de servir al Emperador, quien se presentaba como un descendiene o escogido de los dioses (el Hijo de Dios).

Los cristianos, entonces, al ir vestidos de blanco al recibir el Bautismo, intentamos mostrar que la verdadera dignidad del hombre no consiste en trabajar para ningún poder político sino en servir a Jesucristo, el verdadero Hijo de Dios. Por lo tanto, más que símbolo de pureza, era símbolo de dignidad, de vida nueva, de compromiso con un estilo de vida y con el esfuerzo cotidiano por conservarla sin mancha, para ser considerados dignos de participar en el banquete del Reino.

En una sociedad consumista como la nuestra, en la que la dignidad de las personas depende de cómo van vestidas, de la moda que siguen, de las marcas que usan, los cristianos deberíamos preguntarnos que hicimos de nuestra “vestidura blanca” bautismal y verificar si, como dice San Pablo “nos hemos revestido de Cristo”.

Os invitamos a que acudáis a los cultos de Nuestro Padre Jesús del Perdón y que reflexionéis sobre la dignidad de nuestros hermanos mas allá de su imagen exterior y nos fijemos en su riqueza interior que es lo realmente valioso a los ojos de nuestro Padre.

 

Jesús Campos Villalón.  Diputado de Cultos y Evangelización

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